Se trata de un contrato estipulado entre los futuros contrayentes previo a la celebración del Matrimonio, cuyo objeto es regular el régimen patrimonial matrimonial en que los cónyuges permanecerán posteriormente a su matrimonio, es decir, los bienes sobre los cuales ambos eran propietarios antes de contraer nupcias no pueden en forma alguna pertenecer al régimen de comunidad de gananciales, ya que tal convenio solo regirá los bienes adquiridos durante la unión del vínculo matrimonial,

Esta institución es poco común en Venezuela y ha llegado a ser considerada fuente de conflictos para los futuros cónyuges, sin embargo, es una solución eficaz para que una vez realizado el matrimonio los cónyuges puedan administrar y disponer de los bienes que cada uno ha adquirido en propiedad antes de la unión y después de ella.

La legislación civil establece en el artículo 141 del Código Civil lo siguiente:

“El matrimonio, en lo que se relaciona con los bienes, se rige por las convenciones de las partes y por la Ley”.

Conforme con lo anterior, se deduce que los convenios relacionados con los bienes matrimoniales, establecidos por las partes intervinientes en el matrimonio, es decir, los futuros cónyuges, serán fuente de derechos y obligaciones para cada una de ellas y en ausencia de estas convenciones, será la ley la que establecerá las condiciones de administración de dichos bienes, como en efecto se puede evidenciar en lo previsto en los artículos 148 y siguientes del referido Código Civil. Por lo tanto a falta de capitulaciones, la ley establece que los bienes o ganancias obtenidos por los cónyuges durante el matrimonio les corresponden de  por mitad (Art. 148 C.C)

            Se trata en conclusión de un contrato solemne que la ley exige, so pena de nulidad, sea otorgado ante el registro civil que tenga jurisdicción en el lugar donde ha de celebrarse el matrimonio, sin embargo, puede hacerse constar por documento autentico (notariado) pero debe ser igualmente inscrito ante el registro antes de realizarse el matrimonio, de no hacerse, cualquier convenio será nulo.

Requisitos:

Para que las capitulaciones matrimoniales sean validas, debe cumplir determinados requisitos:

  • Las capitulaciones no pueden ser contrarias a ley o al orden público.
  • Debe ser otorgado antes de la celebración del matrimonio, y serán nulas todas las estipulaciones celebradas posteriormente a la celebración del matrimonio, así como cualquier alteración hecha con posterioridad.
  •  Los futuros cónyuges deben tener capacidad suficiente para celebrar las capitulaciones, que debe ser la misma capacidad que se requiere para contraer matrimonio, es decir, que quien no puede casarse, no puede estipular, conjuntamente con la persona con quien pretenda contraer matrimonio, el régimen patrimonial matrimonial.
  •   Las capitulaciones deben ser protocolizadas ante la Oficina de Registro del lugar donde vaya a celebrarse el matrimonio, ello debido a que tales estipulaciones y condiciones, interesan no solo a los cónyuges, sino también a terceros que puedan verse afectados por cualquiera de las estipulaciones hechas por los futuros contrayentes.